20 oct. 2011

Qué ganas tenía de volver a publicar!!! Esto del blog me está enganchando, je, je…

Esta semana he vuelto a estar de viaje (esta vez en Dinamarca), y acabo de volver….pero antes de irme hice otra de mis recetas clásicas. Pero claro…sólo me dio tiempo a cocinar, hacer las fotos y nada más. Hasta hoy no he podido ponerme a escribir.

Tengo una fijación-obsesión con la tarta de queso. Cada vez que voy a un restaurante y veo que tienen tarta de queso, la pido. Y en Madrid, tengo mi propio “ranking” de las que más me gustan; pero es que cada vez que viajo al extranjero y veo en la carta que tienen tarta de queso, no importa si he comido mucho o no…la tengo que pedir, así que ya empiezo a tener mi propio ranking de tartas de queso alrededor del mundo.

Es verdad…tengo que reconocer que fuera de España, Estados Unidos se lleva la palma en buenas tartas de queso, pero es un dulce que según donde lo pruebes (ya sea en países o en restaurantes distintos), está diferente! Y curiosamente mi favorita…sigue estando en un restaurante de Madrid. No sé si fueron las circunstancias en las que la probé por primera vez o que realmente es así de impresionante, pero sueño con ella!! Para mi sigue siendo la de referencia y la número “1” de mi lista de tartas de queso.

Y claro, he trasladado esta obsesión a mi receta de tarta de queso casera. Hace un tiempo que di con una receta que me gusta bastante: no la quería muy dulce, ni complicada, ni pesada, ni... ni... ni… y creo que la que hago ahora cumple bastante de éstas cosas (lo único que no cumple es lo de “ni que engordara”, pero nada es perfecto!)

Bueno, ya no me enrollo más….Os cuento lo fácil que es esta receta, y os animo a hacerla, porque quedaréis estupendamente con vuestros comensales.

Los ingredientes son los siguientes:

* 3 huevos (claras y yemas por separado. Las claras a punto de nieve)
* ½ tarrina (125 gr) de queso para untar (Philadelphia o similar).
* 125 gr de queso de Burgos
* 1 lata de leche condensada pequeña (250 gr)

* Medida de la lata de leche condensada en leche normal

Para la base:
* 22 galletas María
* Canela
* 1 cucharadita de mantequilla

Lo primero que hago es la base: se trituran las galletas y se mezclan las migas de galleta con canela en polvo y con una cucharadita de mantequilla blanda (quedará una consistencia suelta). Para esta tarta yo utilizo un molde de cristal redondo transparente. Pongo las galletas trituradas mezcladas con la mantequilla y la canela en la base del molde y extiendo la masa con las manos hasta cubrir la base completamente. La mantequilla me ayuda a crear una capa compacta con las migas de galleta. Cuando quiero facilitar un poco el trabajo….compro galletas de las que venden ya con canela (Ricanela, u otras) y simplemente las trituro y añado la mantequilla. Nos tiene que quedar la base del molde con una capa semi-compacta de masa de galletas de menos de un centímetro, pero eso también va en gustos: si os gusta que tenga más base, podéis hacerla más gruesa.

Para hacer la mezcla de la tarta en si….no puede ser más fácil! Simplemente mezclo todos los ingredientes (excepto las claras de los huevos) con la batidora. Una vez mezclados, añado las claras a punto de nieve con movimientos envolventes y luego vierto la mezcla sobre la base de galletas. Para evitar que al echar la masa líquida en las galletas se me mezcle el líquido con las galletas, añado el líquido muy despacito y con ayuda de un cazo o una jarra que me facilite el proceso.

Luego horneo la tarta (horno a 160º - 180º por arriba y abajo y sin ventilador).

Cuando veo que la tarta está cuajada (utilizo el mismo truquito que para los bizcochos, introduzco una aguja de punto, la punta de un cuchillo…etc en la masa y si sale limpio es que la tarta está hecha) saco la tarta del horno y la dejo enfriar a temperatura ambiente. La capa de arriba os habrá quedado con un color dorado muy apetecible.

A mi me encanta la tarta de queso fría, pero hay gente que la prefiere templada. Así que esto…también lo dejo a vuestra elección. Yo suelo meterla en la nevera una vez se ha enfriado y la dejo allí unas dos o tres horas, incluso de un día de para otro, y con ello la tarta se compacta más.

Y para servirla, lo mismo: a veces la pongo sin nada adicional, otras veces la cubro antes de presentarla con mermelada rebajada de frambuesa, fresa, mora o la que más os guste y otras veces pongo un cuenquito con la mermelada para que cada uno se sirva si quiere.


 

Y no tiene más truco! De verdad, animaos a hacerla y contadme qué tal os queda.



Si tenéis cualquier duda o pregunta, o simplemente queréis compartir vuestras impresiones, acordaos de dejarme un comentario.

Un abrazo enorme y hasta la próxima!

Natalia 
    

1 comentario:

Julia dijo...

¡Qué jugosa se ve! Me chiflan las tartas de queso como esta, jugosas ¡me la apunto para probarla!

Besos,